
Para ser Ministro ya no hace falta estudiar ni haber tenido una trayectoria brillante ya sea en el ámbito público o privado. Con medrar en un partido político, es suficiente.
Es triste pero es cierto, hoy el Ministro de la principal cartera del gasto y la inversión es Pepiño Blanco. Aquel que se presentó a la alcaldía de su pueblo natal de 100 habitantes en dos ocasiones sin resultar elegido. La verdad que el nivel de los miembros y “miembras” de los gobiernos de Zapatero dejan mucho que desear, Montilla, María Antonia Trujillo, Carmen Calvo o Bibiana Aido…
Por otro lado, en cuanto a la remodelación y a sus posibles consecuencias en la resolución de lo que es el principal problema de los españoles a día de hoy como es la crisis
más, no ha tenido resultados, ya sea en términos de impulso como de imagen. Si Pedro Solbes salió del ejecutivo afirmando estar razonablemente satisfecho de su gestión teniendo en cuenta las limitaciones a las que ha sido sometido, a ello tenemos sumarle la dimisión del reconocido economista y Secretario de Estado de Economía, David Vegara.
Es cierto que Solbes ha dejado los datos macroeconómicos como son crecimiento del PIB, paro, déficit público y grado de endeudamiento mucho peor que los que encontró en 1993, cuando asumió la cartera de Economía y Hacienda en la última legislatura de los gobiernos de Felipe González. Pero también no deja de ser cierto, que en Solbes está una persona capacitada, con sentido común, prudente y con un gran sentido de estado, que lo ha demostrado una vez más siendo absolutamente leal al Presidente que le ha desmentido, contraprogramado e iniciado políticas a su espalda. Lo que se denomina en otros términos como “ninguneo”.
Así que Zapatero tendrá que remodelar por completo el Ministerio de Economía y Hacienda. En cuanto a Elena Salgado, una incógnita. No sabemos si está a favor de más o menos presión fiscal, si cree que la crisis se combate con más o menos gasto público, ergo, déficit y endeudamiento, si piensa desarrollar políticas estructurales que permitan un modelo productivo competitivo y acorde a lo que reclama la sociedad de la segunda década del s. XXI.
La realidad a día de hoy, es que Pepiño y Moratinos son y siguen de Ministros. Está claro que ser Ministro del Gobierno de España no es lo que era.


