En España vuelve a reinar la temida estanflación, o lo que es lo mismo, paro y precios suben. Algo insólito hasta los años setenta con la denominada curva de Phillips que mostraba la relación inversa entre paro e inflación y que fue desmentida por lo ocurrido en esos años y posteriores. A favor de Phillips hay que decir que con la introducción de expectativa racionales por parte de Robert Lucas se consiguió dar sentido a la curva de Phillips teniendo en cuenta los shocks procedentes del exterior que provocan cambios en la situación de las variables nacionales. Por ejemplo, hay un conjunto de factores exógenos que no dependen, se quiera o no, de la acción del gobierno como es la subida del precio del petróleo o la subida de los precios de las materias primas por el aumento de la demanda mundial. A ello hay que sumarle que hoy en día, entre los instrumentos del gobierno para llevar a cabo política económica, no está la política monetaria (capacidad de poner dinero en circulación y tipos de interés) puesto que eso está en manos del Banco Central Europeo. Por tanto, hay que ser conscientes de donde estamos y hay que juzgar los hechos con cierto rigor porque en caso contrario, podemos caer en la demagogia barata.
De lo expuesto anteriormente, considero que el Banco Central Europeo está enfocado a la política económica de Alemania. ¿Por qué digo esto? Si alguien lee los estatutos del Banco Central Europeo y de la Reserva Federal americana, observará un cambio trascendental que determina la actual política de una y otra zona y está es que el BCE se marca como objetivo “la contención de precios” mientras que la Reserva Federal tiene un doble objetivo que es “la dinamización de la economía junto con la contención de precios”, de esta forma se consigue dar respuesta a la preocupación alemana por la inflación surgida del periodo de entre guerras. Eso en cierta manera, es lo que determina algunas actuaciones del BCE que también las hemos visto en el pasado, no del BCE pero si de la U.E. Cuando Alemania y Francia se saltaron Maastricht, nadie contempló la posibilidad de sancionarlos mientras que a Portugal, con la misma situación, estuvieron a punto de multarla y dejarla sin “puntos”.

Dicho todo lo anterior, habría una fórmula que podríamos considerar tajante, pero profundamente inadecuada a medio y largo plazo, de atajar la crisis, que sería salir del Euro y volver a la peseta, hacer una gran devaluación, lo que nos haría ser mucho más competitivos ya que conseguiríamos recuperar la balanza comercial por el aumento de exportaciones y disminución de importaciones además aumentaría la presencia del turismo (siempre y cuando el rechazo general de nuestros socios europeos no se manifestara contra nuestros productos y servicios por el abandono del entorno Euro). La consecuencia más inmediata sería que ningún español podría salir del país por los elevados precios en el exterior ya que habría un aumento considerable de la inflación. Quizás un periódico valdría 500 o 1000 pesetas, pero si que es verdad que recuperaríamos la tasa de empleo y competitividad como he manifestado anteriormente. Aunque siendo maliciosos podríamos poner el ejemplo de Reino Unido, hay que decir que su situación es distinta, puesto que su dependencia de la U.E. es similar a la que tienen con EEUU. En cualquier caso, una actuación de este tipo nos haría perder toda credibilidad, nos alejaría del mundo occidental y nos acabaría volviendo, en cierta manera, a la indeseada autarquía de los años 40/50 del pasado siglo.
Para que nadie piense que el Euro es desfavorable en nuestra situación actual, hay que decir a su favor que en la actual situación de tipo de cambio Euro/Dóllar, como nuestros socios comerciales son fundamentalmente la U.E., no nos afecta a nuestras relaciones comerciales en exceso, lo cual, si afecta en mucha mayor medida a Alemania. Asimismo, hay que destacar también a su favor que a día de hoy, estamos comprando el petróleo a mitad de precio que si tuviéramos la famosa y tan deseada por algunos, paridad Euro/ Dóllar.
En cuanto a la actuación del gobierno teniendo en cuenta las acciones que podía haber tomado. Se puede afirmar gestión ha dejado mucho que desear. ¿Qué podría hecho y no ha hecho?
El problema fundamental que tienen las familias y empresas españolas es que se ha producido una subida importante de los precios como consecuencia del encarecimiento de las materias primas, lo que ha llevado al BCE a aumentar los tipos de interés para reducir la inflación. Ante esta situación, en lugar de ahorrar en épocas anteriores para preveer lo que podía ocurrir, lo que
han hecho tanto familias como empresas, ha sido hipotecarse, lo cual, está mermando enormemente la capacidad de consumo e inversión de la sociedad española, que era uno de los pilares de la buena marcha de la economía española hasta este momento. La culpa de esto, en ningún caso, es de las familias o empresas españolas. Ellas no tienen la obligación de ser economistas y preveer el futuro ya que ellas han depositado la confianza en un partido político, en este caso, el Partido Socialistas, para que hiciera unas previsiones adecuadas sobre la economía española y para que tomara unas medidas en relación a estas previsiones.
Me gustaría pensar que el gobierno no ha sabido reflejar la realidad económica a la sociedad por inutilidad, por ineficacia o por tener unos Ministros incompetentes. Pero me da la sensación que lo que ha hecho el gobierno, fundamentalmente, ha sido mentir a la sociedad española para ganar una contienda electoral y lo que es más grave, ha tomado medidas que están generando un enorme coste para la sociedad española y para las arcas públicas, con el único y exclusivo fin de ganar unas elecciones, en definitiva, han utilizado el dinero público, el dinero de los impuestos de los españoles para seguir en la poltrona. Ante esto, yo le pregunto al gobierno y concretamente a la persona que ha ocupado la responsabilidad de formarlo en los últimos 4 años y que está actualmente al frente del mismo:

¿Por qué el gobierno socialista no aumentó los incentivos fiscales al ahorro para conseguir que las familias españolas pudieran tener a día de hoy reservas ante la subida de precios?
¿Por qué el gobierno socialista no enfrió el mercado inmobiliario incentivando otros sectores y de esta forma, evitar situaciones como la de Astroc, Colonial y Martinsa Fadesa?
¿Por qué el gobierno socialista no mejoró la financiación local así como la legislación del suelo para evitar la especulación, lo que hubiera permitido un endeudamiento menor para las familias y por tanto, una mejor respuesta a la subida de precios?
¿Por qué el gobierno socialista no supo informar a las entidades de crédito de los posibles acontecimientos futuros para así aumentar la seguridad crediticia, lo que hubiera impedido la actual falta de liquidez que está provocando una congelación de la evolución de la actividad económica?
¿Por qué el gobierno socialista no introdujo medidas estructurales que evitaran la enorme dependencia del exterior de nuestra economía como lo demuestran los datos de la balanza comercial?
¿Por qué el gobierno socialista no aumentó la liberalización de determinados sectores fundamentales en nuestra economía como son los servicios?
Todo esto lo podría haber hecho el gobierno socialista y no lo hizo. Lo que sí hizo: devolver 400 Euros a cada trabajador de los impuestos pagados (retenciones) con la salvedad que si ganabas menos de 22.000 Euros, por tanto, no tenías que efectuar declaración de la renta, no te lo devolvían nada. Medida tremendamente social!
Ello ha provocado que España haya vuelto a entrar en déficit público.
A todo ello, hay que sumarle gastos inútiles como el Ministerio de los “miembros y miembras” (Ministerio de la Igualdad), el aumento de los cargos de confianza y la poca seriedad del gobierno al afrontar la crisis o denominada en palabras del ejecutivo “desaceleración acelerada”, lo que nos está restando credibilidad de cara al exterior y las consecuencias serán las pérdidas de actuales y potenciales inversiones en que tan necesarias son para el modelo económico que rige en nuestro país.


