Son ya 7 trimestres en los que España tiene crecimientos negativos del PIB junto con crecimientos constantes de la tasa de paro, no producidos por incrementos de la población activa sino por un proceso constante de destrucción de empleo.
Por población activa se entiende todas aquellas personas entre 16 y 65 años con voluntad de trabajar. Por parado se entiende toda persona que comprenda dichas edades y que tenga voluntad de trabajar pero que por el contrario, no sea contratada. Por ejemplo, un universitario o estudiante de FP que no tiene voluntad de trabajar no se considera parado, con lo cual, no incrementa la tasa de paro ni el número de desempleados. O lo que es lo mismo, si mañana los más de 4 millones de parados decidieran no tener voluntad de trabajar, España no tendría paro, situándose en el pleno empleo. Así pues, un aspecto a tener en cuenta, además de la tasa de paro y del número de empleados, son las personas que trabajan y que por consiguiente, se podría decir que mantienen al conjunto de la población. En el año 1993, la última gran crisis que ha sufrido España después de la actual y también con gobierno socialista, en España trabajaban entorno a doce millones de personas sobre un total de cuarenta millones. En la actual crisis, por el contrario, hay entorno a diecisiete millones de empleados sobre una población de cuarenta y cinco millones de personas. Lo que significa una mejora sustancial con respecto a lo que fue la crisis de 1993 en términos de personas empleadas sobre el total de población ya que hemos pasado de 12/40 a 17/45. No hay que obviar que dicha mejora se ha producido en gran parte por los cinco millones de puestos trabajo generados entre 1996 y 2004 por los gobiernos del Partido Popular.
Observando que la realidad objetiva en términos de personas empleadas sobre el total de población es mejor en la actualidad que en crisis anteriores, ¿Qué es lo que hace que esta crisis se considere la peor de la historia democrática de nuestro país? Pues fundamentalmente, la acción del gobierno Zapatero. La salida de los inversores extranjeros de nuestro mercado, el aumento de la prima de riesgo de nuestros bonos y la disminución de la calificación de España por parte de las agencias de Rating vienen causadas por un conjunto de políticas en materia fiscal y económica absolutamente erróneas, las cuales, han hecho aumentar la preocupación y el riesgo sobre la viabilidad de nuestra economía.
Los socialistas afirman que esta crisis es consecuencia de la crisis financiera de otoño de 2008 con la caída de la banca de inversión en EEUU y que con cualquier otro gobierno estaríamos igual. Pues hay que decirlo claramente, esto es rotundamente falso. Con los gobiernos del Partido Popular hubo, sólo un año después de la entrada en el gobierno, la primera gran crisis de la globalización como fue la crisis asiática con el efecto dominó que causó sobre la economía asiática la devaluación de la moneda tailandesa. Posteriormente, hubo la crisis del corralito en Argentina, la mayor caída de la bolsa desde 1929 hasta ese momento como consecuencia de la caída de las torres gemelas el 11-S, el caso Enron así como la debacle de las empresas .com. Únicamente recordando el ascenso y debacle bursátil que tuvo la empresa Terra nos sirve para entender la magnitud de dicha situación para los mercados. Asimismo, durante esos años, Alemania y Francia incumplían el pacto de estabilidad y tenían graves problemas en el crecimiento del PIB y del empleo. Por el contrario, España crecía en términos de PIB, de empleo y de calificación de nuestra capacidad para hacer frente a nuestras obligaciones de deuda.
En el primer semestre del año 2002, Rodrigo Rato, Ministro de Economía y del Ecofin por la Presidencia rotatoria de España en la U.E., participaba en el Foro económico de Davos recibiendo el elogio de los asistentes por la evolución de nuestra economía.
A día de hoy, el gobierno está sin rumbo, sin una política de contención del gasto público que debía haberse iniciado hace dos años como mínimo, lo que nos ha llevado a que estemos en un déficit público de dos dígitos, lo que triplica los criterios establecidos en Maastricht y duplica el déficit público de los peores momentos de los gobiernos de Felipe González.
Una política impositiva absolutamente alejada de aquella que nos permitiría atraer inversiones a nuestro país por ser atractivos en términos fiscales, ya que cada día, el esfuerzo fiscal de invertir en España es mayor (aumento de la imposición sobre rentas del capital mobiliario o sobre IVA entre otros).
La función pública, por el contrario, ha crecido en España desde la llegada de Zapatero, por tanto, más burocracia, ergo, más dificultades para crear oportunidades de negocio, para emprender, para innovar, en definitiva, para generar valor añadido.
Un gobierno que no genera confianza. Un día afirma que aumentará los impuestos, al día siguiente que no. Un día afirma que aumenta la edad de jubilación, al día siguiente lo retira por las críticas. Un día afirma que aumentará en 10 años la base de cotización para obtener una pensión y al día siguiente lo retira. Un gobierno que afirma cada día, cada semana, cada mes, que habrá crecimientos del PIB y del empleo mientras los datos muestran una tendencia absolutamente contraria. Todo esto debilita la credibilidad de España como país en los mercados ante aquellas empresas que en un momento dado, han pensado en invertir en España.
¿Alguien se arriesgaría a invertir en un país con un gobierno sin rumbo?
NGC va celebrar el 31 aniversari de la Constitució a Plaça Catalunya, on des de fa quatre anys, reparteix Constitucions a tots els vianants que transcorren per allà. En aquest acte, el President de Noves Generacions de Catalunya, José Antonio Coto, va demanar al conjunt de partits polítics que no coaccionin a cap tribunal i que permetin que el Tribunal Constitucional pugui garantir un estatut plenament constitucional, lo qual, aniria amb la línia del que ha representat la Constitució en aquests últims 31 anys en termes de democràcia, llibertat i convivència. A l’acte va participar com a representant del partit, l’Alberto Villagrasa (Secretari General PP de Barcelona), qui va comparar l’acte cívic i pacífic que celebra Noves Generacions amb els actes radicals i incívics que celebren altres formacions polítiques com les JERC.
Les enquestes ho diuen i el que era una sensació, comença a ser una realitat, el Partit Popular de Catalunya surt ja com a tercera força dins l’arc polític català i a molts pocs vots i escons de ser decisiu a Catalunya.

Ja fa temps que les JERC van presentar la campanya “Espanya és crisi”. Una campanya que “neix amb la voluntat de donar resposta a l’actual situació econòmica, política, social i ambiental des d’una òptica independentista i en clau de Països Catalans” (


